Los “yoquiero” y los “yopuedo”

Los yoquiero y los yopuedo
648 palabras - 4 min. de lectura

El bosque estaba plagado de animalillos de todas las especies. Unos corrían, otros volaban, otros se arrastraban con cierta gracia, otros se picoteaban.

Una de las especies más abundante en el bosque era la de los «yonoquiero» que se caracterizaba por tener un cuerpo peludo y limitado en sus movimientos. Apenas eran capaces de hacer algo más que comer y dormir. Tenían algunas tareas asignadas, pero las ejecutaban con desgana.

Para los «yonoquiero» todo estaba mal, el mundo era un lugar inhóspito en el que la mayoría de los animales vivía para trabajar y comía para no morir. Siempre estaban enfadados y esperaban que, tal y como les habían contado sus padres generación tras generación, algún día cayera del cielo algún «yonoquiero» salvador que les permitiera vivir felices durante el resto de sus vidas.

Una especie muy similar era la de los «yonopuedo». Estos se parecían mucho a los «yonoquiero», no en vano, se sabía que ambas especies tenían un origen común, pero los «yonopuedo» habían evolucionado algo más. Su constitución física, con mucho menos pelaje, les permitía mostrar sus carencias y, de esa forma, el resto de animalillos podía apreciar con claridad sus dificultades. Se habían especializado en la explotación de sus propias carencias y muchos de ellos se aprovechaban de su propia incapacidad. También esperaban que algún día cayera del cielo un «yonopuedo» especial que les arreglara todos sus problemas.

A los  «yonosé» se les conocía como a los «profesionales de la ignorancia», como no sabían, no tenían que hacer. Para eso ya estaban los  «yosé». Los «yonosé» no hacían nada para no romper, para no retrasar a los demás, para no cansarse… Esperaban que del cielo cayeran muchos «yosé» que les facilitaran la vida eternamente.

Los «esque» eran unos animalillos muy curiosos. Eran ágiles y muy hábiles encontrando excusas para no tener que afrontar ninguna tarea. Además, tenían un don especial para que nadie se diera cuenta de sus propias debilidades.

Para los «esque» el mundo era un lugar mal gestionado por los demás y siempre había un culpable o responsable de los problemas que acaecían a su alrededor. Antes de que se les pudiera cuestionar cualquier falta de iniciativa, se adelantaban con un impetuoso ataque. Para los «esque» la mejor de las defensas era un ataque anticipado. Un día, caería del cielo un «esque» salvador que les traería «la excusa de todas las excusas».

Los «ysi» eran una especie muy pesimista, y antes de tomar una decisión le daban una y otra vuelta sin parar hasta que finalmente le encontraban algún defecto que justificaba no tomarla. Eran amigos de la perfección y enemigos de lo simplemente bueno y creían que algún día llegaría desde el cielo un «ysi» que solucionaría todos sus problemas

Los «yopuedo» eran unos animalillos muy especiales. Estaban siempre atentos a todos los fenómenos que se producían en el bosque. Nunca se ocupaban de criticar a nadie. Eran optimistas y estaban encantados con sacar a pasear a la luna todas las noches sin descanso ni tregua.

Por otra lado y con una actitud muy parecida estaban los «yoquiero». Estos tenían la misión de sacar el sol cada mañana y resguardarlo cada noche.

Gracias a los «yopuedo» y a los «yoquiero» el resto de animalillos del bosque podían disfrutar del día y de la noche. Para los «yoquiero» y los «yopuedo» lo único que caía del cielo era la lluvia.

Atribución del autor de la imagen de este cuento: Diseñado por Freepik

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