El bosque del tiempo

El bosque del tiempo
472 palabras - 3 min. de lectura

El bosque del tiempo era inmenso, casi infinito, nadie recordaba haber visto sus límites y las leyendas sobre lo que ocurría si se cruzaban sus fronteras eran tan fantásticas como extraordinarias.

Unos argumentaban que la felicidad estaba fuera del bosque, otros que las desgracias estaban garantizadas si se cruzaba al más allá.

En su interior habitaban tres especies de animalillos: los pasado, los presente y los futuro.

Los pasado formaban parte de una especie muy longeva que durante miles de años habían atesorado grandes cantidades de conocimiento. El componente principal de su dieta eran los errores: plantas de alto valor nutritivo que les facilitaba el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que les permitía la retención de gran cantidad de conocimientos en su memoria.

Por contra, los presente eran una especie muy efímera, apenas duraban un instante y eran la otra gran fuente de nutrientes en la dieta de los pasado. Los presente eran engullidos constantemente por estos depredadores naturales.

Los presente vivían como parásitos sobre el lomo de los pasado y, de esta manera, además de ocultarse a su vista, chupaban su sangre y obtenían un nutriente fundamental en su dieta: el miedo.

Gracias a este alimento, los presente adquirían la cautela necesaria a la hora de tomar decisiones, pero su exceso, provocaba parálisis en sus cerebros y, con ello, perdían toda capacidad para decidir.

Para evitar este trastorno, los presente debían nutrirse de los futuro, de los que obtenían atrevimiento que, además de neutralizar los efectos del miedo, producía una nueva sustancia denominada riesgo, que convertía sus efímeras vidas en un instante rico en pasión y divertimento.

Cuando los futuro eran abundantes, los presente vivían intensamente cada porción de su instante.

La dieta de los futuro se basaba únicamente en la ingestión de ilusión que debidamente mezclada con el miedo y el atrevimiento proporcionaba a los presente la dosis adecuada de un nuevo compuesto: la esperanza.

Atribución del autor de la imagen de este cuento: Diseñado por Freepik

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